Paz e identidad según Rigoberta Menchú

En octubre del año pasado estuvo de visita en la Araucanía, la premio nobel de la Paz 1992, Rigoberta Menchú. La líder Maya destaca por una vida dedicada a la lucha de los derechos de pueblos indígenas en el mundo, especialmente en su Guatemala natal.

A propósito de los desencuentros en nuestra región, una de las cosas que consideró necesario para encontrar una salida a la paz verdadera, es conocer primeramente nuestra identidad. ¿Quiénes somos? Hay que tener conciencia profunda de lo que somos. Para lograr la paz, necesitamos conocer al otro, al semejante que tenemos al frente y lo ejemplificó con el comportamiento tradicional Maya.

Los mayas practicantes de la cultura, dan las gracias a lo menos 400 veces al día. Así lo hacían los ancestros cuando pasaban por el cerro, por el agua, por un bosque nativo. “Dar las gracias es el primer paso que debemos realizar cuando estamos con otra persona. Es un código energético porque los seres humanos también somos energía”, destacaba en su presentación.

Otro paso para la paz es la humildad. Entre los Mayas entre más humildad practica una persona, mayor es su respeto. Pero una sabia humildad con los semejantes, lo que se reflejaba en que la riqueza material no debiese ser personal, sino compartida. “Todo viene de los demás. Somos un ser vinculado” afirmaba.

Los Mayas, al igual que los Mapuche tienen distintas identidades territoriales. No se habla del Pueblo Maya, sino de los pueblos Mayas en plural, donde destaca la diferencia lingüística que tienen. Así podemos encontrarnos con una persona hablando Maya K´iche idioma de Rigoberta, Maya Achí, Maya Pocomchi’, Maya Chorti’, entre otras.

Rigoberta nos recuerda que en el mundo existen más de 7.000 lenguas o idiomas distintos aún vivos. La Organización de la Naciones Unidas sólo reconoce 7 de manera oficial, entre los que están el inglés, francés, italiano, alemán entre otros. O sea, son los idiomas de pueblos conquistadores. Ningún idioma oficial de la ONU es de un pueblo conquistado.

Nos dice que para mantener vivo un idioma o algún rito ceremonial, para los Maya es importante la palabra. Mientras la mayoría de nosotros, apenas logra conocer siquiera los nombres de nuestros tatarabuelos y tatarabuelas, los Mayas realizan el ejercicio de conocer 7 abuelos y 7 abuelas atrás. Son los ancestros que les acompañan en el día a día, cuidando los pasos que las nuevas generaciones van dando.

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